Un comienzo remoto El nacimiento de Fuerteventura se remonta más de 30 millones de años atrás, con el inicio de las erupciones que construyeron los cimientos submarinos de la isla, que empezó a emerger a la superficie hace 23 millones de años. Desde entonces, prolongados procesos volcánicos y la erosión producida por los incesantes vientos alisios, han dado como resultado la estampa que hoy podemos admirar. Los primeros pobladores El origen de los primeros pobladores de Fuerteventura ha estado siempre salpicado de leyendas, debido a la escasa literatura que se conserva al respecto. Las diversas teorías sitúan la llegada de los primeros habitantes entre el año 1.000 y 300 antes de Cristo, pero existen todavía posturas diversas y mucha incertidumbre. Los estudios más recientes apuntan a la raíz bereber de los mahos, nombre que reciben los aborígenes de Fuerteventura. Un amplio legado de inscripciones y grabados líbico-bereberes esparcidos por toda la isla son la pista principal que sustenta la creencia de un origen procedente del vecino continente africano. La conquista La isla fue conquistada y colonizada por Juan de Bethencourt, empresario de origen normando, y Gadifer de la Salle en los primeros años del siglo XV. En 1.404 establecieron su primer asentamiento en la zona más protegida de toda la isla, poniéndole el nombre de Betancuria en honor a su fundador. En la actualidad, esta zona del centro de Fuerteventura, que fue entonces la primera capital de las Islas Canarias, es uno de los lugares más bellos de la geografía insular y con mayor historia a sus espaldas. En 1405, tras la rendición de Guize y Ayoze, los reyes aborígenes que gobernaban los dos reinos en que se dividía la isla en aquel entonces, conocidos como Maxorata y Jandíam finalizaba el proceso de conquista de Fuerteventura. Desde el siglo XV al XIX, la isla de Fuerteventura fue un señorío dependiente de los Reyes Católicos, hasta que pasó a integrar la provincia española de Canarias. Una con la cultura La isla de Fuerteventura es portadora de una herencia cultural de un pasado lejano y cercano al mismo tiempo que pervive en cada rincón de la isla: De los antiguos pobladores, los grabados, yacimientos arqueológicos y topónimos están presentes por en todas las partes. De la herencia colonial, casas señoriales, encantadoras iglesias, ermitas, faros y molinos. De los tiempos modernos, parques escultóricos al aire libre, centros de arte, como la sala de Arte Juan Ismael en Puerto del Rosario, teatros y festivales internacionales convergen hoy día con las manifestaciones culturales centenarias. Tradiciones Las romerías, los mercadillos, las fiestas populares perpetuadas en todos los pueblos a lo largo del año, o la artesanía hecha de calados, cestería y barro, son ejemplos de una tradición que pervive en nuestros días. Museos La Red de museos de Fuerteventura ofrece la oportunidad de viajar en el tiempo a través de una historia que te acerca al conocimiento del pueblo majorero. Cueva del Llano. Es un tubo volcánico de lava de 648m de longitud en el que se analiza la introducción de determinadas especies animales a lo largo de la historia. Villaverde, La Oliva. Museo Arqueológico de Betancuria. Un recorrido por la cultura aborigen de la isla con muestras de gran valor arqueológico y etnográfico. Betancuria. Ecomuseo La Alcogida. Un poblado de siete viviendas que constituye una muestra del hábitat tradicional de Fuerteventura. Tefía, Puerto del Rosario. Centro de interpretación del yacimiento arqueológico de La Atalayita. Se trata de un yacimiento arqueológico, que en su día constituyó un poblado de los Mahos, los aborígenes de Fuerteventura. Valle del Pozo Negro, Antigua. Museo de la Pesca Faro del Tostón. Un espacio dedicado a difundir el arte de la pesca majorera ubicado en un hermoso faro del siglo XIX. El Cotillo, La Oliva. Museo de la Sal. Constituye un complejo cultural integrado por las Salinas del Carmen, construidas hacia el año 1910, y un centro museístico que muestra una visión general de la cultura generada en torno a la sal. Salinas del Carmen, Antigua. Casa Museo Unamuno. Es la casa donde se alojaba el insigne escritor durante su destierro en la isla, y contiene diversos objetos y utensilios del paso de Unamuno por Fuerteventura. Puerto del Rosario. Centro de Interpretación Los Molinos. Ubicado en una casa tradicional del siglo pasado, exhibe los materiales y las formas de elaboración del golfo. Tiscamanita, Tuineje. Centro de Artesanía Molino de Antigua. Contiene expresiones de la historia del campesinado autóctono, artesanía, esculturas y un gran molino de gofio con su maquinaria intacta. Antigua. Casa de Felipito. En las laderas de Valle de Guisguey está ubicado este parque-merendero, un lugar perfecto para hacer asados con la familia o los amigos. Guisguey, Puerto del Rosario. Mirador de Morro Velosa. Ideado por el célebre artista Cesar Manrique, ofrece una vista del increíble paisaje de la zona centronorte de la isla desde una perspectiva única. Betancuria. Museo del Grano La Cilla. En la casa de la Cilla, de 1819, se puede conocer la historia del ciclo agrícola tradicional, su relación con el clima y una colección de aperos agrícolas. La Oliva. Casa Museo Doctor Mena. Hogar del Doctor Mena, ha sido convertida en museo y está ambientada con elementos de una casa rural acomodada. Ampuyenta, Puerto del Rosario. Gastronomía Los platos de Fuerteventura saben a sal, a mar y al pastoreo de las cabras majoreras. El popular cabrito y la carne de cabra, pescados en todas sus formas, el tradicional gofio y las papas, arrugadas o sancochadas, están presentes en cada convite. El Queso Majorero Con denominación de origen desde el año 1996, es el primer queso de cabra en conseguir la denominación de origen de todo el territorio español. Curado, semicurado o tierno; al natural, con gofio, pimentón o aceite;… Es, sin duda, la exquisitez de la Maxorata, circunstancia que ha sido reconocida con innumerables premios internacionales.